Hay operaciones que ponen a prueba todo: la paciencia, la precisión y hasta la forma de volver a tierra. Esta fue en Ternium (Siderar), Campana, cargando barras de acero con destino a Veracruz y Houston.

Una operación de 10 días, con supervisión permanente desde el primer atado hasta el último. Estuvimos a bordo todo el tiempo, en representación del armador y coordinando con el fletador y la terminal.
¿El mayor desafío? El plan cambiaba todo el tiempo. Las barras se producían por tandas de laminación, así que hubo que ajustar el plan de estiba varias veces para respetar la secuencia de cada puerto de descarga sin comprometer la seguridad ni la integridad de la carga.
- Contamos cada atado
- Supervisamos dunnage y estiba
- Revisamos cada trinca y cada separación
- Adaptamos el plan a medida que el material estaba disponible
- Emitimos una carta de protesta cuando fallas de la grúa detuvieron la operación
Y después de 10 días a bordo, había una sola forma de volver a tierra: en el balde de la grúa. No fue la salida más elegante, pero no la vamos a olvidar.
Eso es lo que hace único a este trabajo. No se trata solo de inspecciones o listas de control: se trata de estar atentos, adaptarse en tiempo real y lograr que todo se mueva, incluso cuando el plan no acompaña. Más sobre nuestra supervisión de cargas de acero.